El ministro de Salud de Kicillof advirtió que el sistema sanitario está “al límite” y señaló el regreso del sarampión
En medio de la escandalosa suspensión de la última sesión en Diputados, donde se aprobó aumentar los fondos para la educación universitaria y la salud pediátrica, el ministro de Salud de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, afirmó que el sistema sanitario sigue «al límite» por el ajuste impulsado por el presidente Javier Milei.
Al ser consultado en el canal C5N, Kreplak criticó el rumbo sanitario con firmeza: “Odiar al Estado y usar la motosierra tiene consecuencias que no le explican a la gente”, manifestó. Simultáneamente, explicó que los recortes afectan sectores que no pueden ajustarse. “La demanda en salud es inelástica. La gente se enferma igual. Si quitás recursos, profesionales, medicamentos y herramientas de prevención, lo que hacés es empeorar la salud de la población”.
Tanto en el sistema público como en el privado, la crisis impacta con obras sociales colapsadas, hospitales desbordados, programas cerrados o incumplidos y falta de insumos básicos. “Esto es una bomba que todos los días nos explota y pone en riesgo la salud de toda la población”, concluyó el funcionario.
El ministro de Salud bonaerense cuestionó el rol del Estado nacional y reclamó por los fondos adeudados a las provincias. “Nosotros producimos el 40% de los recursos del país, pero recibimos solo el 7%. Nación cortó todos los programas que tenía. Los que no eran obligatorios por ley, los cerró. Y los que sí son obligatorios, los incumple”, explicó.
“Somos las provincias las que absorbemos las responsabilidades de Milei. Hacemos todo lo que podemos, pero la salud de la gente se deteriora. Faltan preservativos, medicamentos para VIH y vacunas. El programa Remediar está prácticamente paralizado. Por eso reaparecen enfermedades como la hepatitis A y otras”, lamentó.
Al mismo tiempo, Kreplak destacó que el ajuste no solo afecta los recursos, sino que también aumenta la presión sobre el sistema público: “La gente se queda sin obra social o no puede pagar los copagos, y entonces va al hospital público. Tuvimos un aumento del 20% en la demanda”. También denunció el impacto del recorte presupuestario en el Hospital Garrahan, al que llamó “la punta del iceberg de la pediatría”.
“Formar equipos lleva décadas. Si a ese lugar lo desfinancian, agreden o persiguen, los trabajadores renuncian y todo el país pierde esa herramienta”, concluyó el funcionario.