Delphine De Vigan : “Me pareció interesante estirar la trama en torno a la investigación”

Luego de consagrarse a nivel mundial con “Nada se opone a la noche” y “Días sin hambre”, la reconocida escritora francesa Delphine de Vigan regresa con “Los reyes de la casa”, una novela en donde abandona la autoficción y se aventura con un policial que despliega, con el secuestro de una niña y el devenir de la causa como trama superficial, una profunda reflexión sobre la exposición de niños en redes sociales, el comercio en torno a los influencers menores de edad y el clima de una época signada por una sobreexposición que anula la posibilidad de la intimidad.

¿Qué tienen que ver el secuestro de una niña de seis años y el desarrollo de la investigación policial para encontrarla, con la sobreexposición en las redes sociales y la impronta de una época en donde la virtualidad es más relevante que la propia realidad?

Es difícil imaginar un hilo conductor que entrelace estos dos mundos, a priori tan diferentes y desconectados. Y sin embargo, Delphine de Vigan lo hace con enorme éxito. En un giro inesperado para muchos y sorprendente para sus seguidores, la escritora francesa vuelve a la arena literaria con una novela que fusiona elementos del thriller, giros policiales y una pintura fresca de nuestra época.

– En “Los reyes de la casa” usted escribe una novela negra, muy diferente de la literatura autoficcional de “Nada se opone a la noche”. ¿Cuál fue el proceso que la llevó a animarse en este género, preservando al mismo tiempo sensibilidad y virtuosismo?

– Soy ante todo una escritora de ficción, aunque he escrito otras dos novelas autobiográficas o biográficas (“Nada se opone a la noche” y “Días sin hambre”). Mi obra de ficción se nutre innegablemente de todas mis obsesiones, en particular de todo lo que gira en torno a la infancia, la época o el abuso de poder. La idea se me ocurrió cuando vi un reportaje de televisión sobre youtubers infantiles que fueron invitados a un centro comercial para una sesión de firmas. Representaban a una marca textil y fueron recibidos como estrellas. Inmediatamente tomé el cuaderno que estaba a mi lado porque el deseo de escribir sobre estas imágenes surgió de inmediato. Se confirmó cuando descubrí este fenómeno de los niños influyentes y todo el sistema económico que lo rodea.

La novela es un thriller, pero la trama subterránea trata de la exposición de los niños en las redes sociales que hacen los adultos y que los niños no pueden elegir. ¿Por qué optó por este género para abordar el tema?

– Me gusta la idea de jugar con los códigos, con los géneros, de mezclarlos. Acercarme al thriller psicológico, al teatro, por ejemplo. Con “Los reyes de la casa”, adopté en parte la forma de una novela policíaca. Me pareció interesante estirar la trama en torno a la investigación (la desaparición de una niña) pero para contar otra investigación (sobre los tiempos que vivimos). “Los reyes de la casa” coquetea con la novela policíaca, luego con la distopía, pero es sobre todo una novela de época. Trata temas que nos conciernen a todos: la utilización de los niños en las redes sociales, el hiper-consumismo de nuestras sociedades, una forma de violencia que puede ejercerse en el seno de la familia y esa sensación de desfase que a veces podemos sentir en un mundo que avanza tan rápido.

En la novela hay muchas reflexiones sobre la imposibilidad de olvidar lo que hay en el mundo de la virtualidad y las redes sociales. Es como una especie de “castigo” en el que la gente no puede dejar nada atrás. ¿Qué opina de esto y por qué le pareció importante recuperarlo en la trama?

– En las primeras páginas del libro usted cita a Stephen King: “Tuvimos la oportunidad de cambiar el mundo y preferimos la teletienda”. ¿Es así el ser humano? ¿Qué horizonte ve en las posibilidades de un gran cambio?

– Esta cita data de principios de la década de 2000. Sigue siendo muy actual. Pero nuestros tiempos van mucho más allá. En Instagram, por ejemplo, si nos fijamos en la forma en que los influencers se ponen en escena: todo este vocabulario de marketing, la oferta privilegiada, el gran consumo, estos consejos dados como confidencias. Estos son los códigos de la publicidad y la televenta. Salvo que ahora cada uno es su propia marca y dirige su propio canal. La cita de Stephen King suena desilusionada, pero los años posteriores le han dado la razón. Intento creer que el péndulo está volviendo. Una conciencia colectiva de lo que estamos perdiendo (misterio, privacidad, nuestra capacidad de concentración, una forma de libertad), que nos permita quedarnos sólo con lo mejor de las redes sociales.