Dani Yako y 52 fotos que celebran lo “felices de estar vivos” .

Los sobrevivientes de la última dictadura militar saben del dolor en el cuerpo, de picanas y violaciones, pero también de resiliencia, de aprender a reír y soñar de nuevo, de celebrar que los genocidas no pudieron quitarles la alegría y el disfrute de los vínculos: esa supervivencia quedó registrada en el libro “Exilio 1976-1983” por el fotógrafo Dani Yako, exdetenido de la dictadura, quien condensa en imágenes una experiencia “que es colectiva más que individual de las cosas que hacíamos felices de estar vivos”.

“Cuando empecé a pensar en hacer un libro sobre el exilio me di cuenta de que no había registro fotográfico de eso. Gente conocida, como escritores, músicos, habían hablado del tema pero no había registro fotográfico. Mi idea al principio fue llamar a fotógrafos de esa época que habían tenido que irse del país, les dije que me mandaran fotos de la cosa cotidiana en el exilio pero, o a nadie interesó o no tenían fotos, así que pensé si no habría algo que pudiera construir con mis propias fotos”, cuenta a Télam Dani Yako al recordar la génesis de su libro, que presentará este sábado en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de la ciudad de La Plata.

.”Cuando empecé a pensar en hacer un libro sobre el exilio me di cuenta de que no había registro fotográfico de eso. Gente conocida, como escritores, músicos, habían hablado del tema pero no había registro fotográfico. Mi idea al principio fue llamar a fotógrafos de esa época que habían tenido que irse del país, les dije que me mandaran fotos de la cosa cotidiana en el exilio pero, o a nadie interesó o no tenían fotos, así que pensé si no habría algo que pudiera construir con mis propias fotos”, cuenta a Télam Dani Yako al recordar la génesis de su libro, que presentará este sábado en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de la ciudad de La Plata.

En octubre de 1976, Yako, entonces de 20 años, fue secuestrado junto a su novia Graciela Fainstein, de 19, por un grupo militar que los trasladó al excentro conocido como Garage Azopardo, en el Bajo porteño, una dependencia de la Policía Federal donde operaba el Primer Cuerpo del Ejército. “Yo en ese momento trabajaba en (la agencia) Noticias Argentinas (NA) pero para octubre de 1976 no había mucha info, por eso cuando nos secuestran fue un shock tremendo, yo no tenía idea del nivel de barbarie de lo que estaba pasando”, señala.

Yako conoció la impotencia de oír cómo torturan a un compañero a metros de tu celda, ha visto junto a muchos otros de su generación hasta dónde puede llegar la maldad humana capaz de crear esa ingeniería de muerte como fueron los excentros clandestinos de detención. Sin embargo, para el testimonio visual que compone su libro, eligió situarse en otro registro que se superpone y convive con la dimensión de ese horror: el de la resiliencia y la capacidad de reconstruir lazos que vuelvan tolerable ese infierno.

Así, “Exilio” reúne 52 fotos en blanco y negro de su partida y estadía en España junto a Graciela, tras ser ambos liberados del cautiverio en Garage Azopardo; un exilio que compartió con varios compañeros y compañeras del Colegio Nacional Buenos Aires, lo que para muchos de ellos alivió el sufrimiento de esa situación, tal como reconoce Graciela en uno de los textos incluídos en el libro: “la amistad nos protegió y nos consoló de todas las penas que traíamos en las maletas”.