Las vacunas salvan hasta 5 millones de vidas al año, pero crece la preocupación por la caída de la inmunidad colectiva
La vacunación es una de las estrategias sanitarias con mayor impacto probado a nivel mundial. En el marco de la Semana Mundial de la Inmunización, que se conmemora del 24 al 30 de abril, especialistas y organismos internacionales vuelven a poner el foco en su rol clave para prevenir enfermedades y reducir la mortalidad. Según estimaciones internacionales, las vacunas evitan hasta 5 millones de muertes cada año y transformaron patologías históricamente mortales en prevenibles.
Durante los últimos 50 años, la inmunización permitió salvar más de 150 millones de vidas en todo el mundo. Así lo remarcó Valeria El Haj, directora médica nacional de OSPEDYC, al afirmar: “Esta herramienta de salud pública ha salvado millones de vidas, transformando enfermedades antes mortales en prevenibles gracias a la vacunación”.
Sin embargo, el escenario actual genera preocupación. En los últimos años se registró un descenso sostenido en las tasas de vacunación infantil y adolescente, lo que encendió alertas en la comunidad científica. La caída de coberturas incrementa el riesgo de rebrotes de enfermedades prevenibles como sarampión, tos ferina o poliomielitis, con mayor número de casos, internaciones y muertes evitables.
Además, la baja vacunación debilita la inmunidad colectiva, una protección indirecta que se logra cuando la mayoría de la población está inmunizada y que resulta clave para proteger a quienes no pueden vacunarse, como bebés pequeños o personas inmunocomprometidas.
Coberturas en baja, desinformación y riesgo de rebrotes
La percepción del riesgo disminuye cuando una enfermedad deja de circular, pero ese mismo fenómeno es consecuencia directa del éxito de las vacunas. Así lo explicó la especialista en comunicación en salud Ailín Catalá: “Muchas veces, cuando una enfermedad deja de nombrarse, se pierde la percepción del riesgo. Sin embargo, que ya no circule es justamente resultado del éxito de las vacunas. Si menos personas se vacunan, ese escenario puede cambiar”.
En ese contexto, la desinformación cumple un rol central. Los especialistas advierten que los mitos afectan decisiones sanitarias y remarcan que la evidencia científica es contundente. Las vacunas atraviesan años de ensayos antes de su aprobación, no están asociadas al autismo ni contienen microchips, y demostraron ser seguras y eficaces a lo largo del tiempo.
También desmienten la idea de una “sobrecarga” inmunológica: aplicar varias vacunas en una misma visita es seguro y necesario para completar los esquemas a tiempo. En el embarazo, la vacunación protege tanto a la madre como al bebé, y la vacuna antigripal es clave frente a una enfermedad que provoca hasta 650.000 muertes anuales en el mundo.
El Haj subrayó que el desafío actual es recuperar la confianza social y garantizar el acceso equitativo: “No se trata solo de protección individual, sino de una responsabilidad compartida”. En el marco de la 24.ª Semana de la Vacunación de las Américas, bajo el lema “Tu decisión marca la diferencia”, los especialistas alertaron sobre el riesgo de retrocesos críticos en salud pública.
La advertencia se vuelve más urgente ante el repunte de sarampión y tos convulsa en la región y frente a la proximidad del Mundial 2026, que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio, con una fuerte movilidad internacional que puede favorecer la circulación de enfermedades infecciosas.
Según un informe de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, en América hubo 1.465.000 niños “cero dosis” en 2024, es decir, que no recibieron la vacuna contra difteria, tétanos y tos convulsa.
Enfermedades que resurgen y datos que preocupan en Argentina
En febrero, la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica por sarampión tras notificarse 14.891 casos y 29 muertes en 13 países de la región. La entidad instó a reforzar la vigilancia, la vacunación y la respuesta rápida para evitar nuevos brotes.
La tos convulsa es otra de las enfermedades que volvió a crecer con fuerza. A fines de 2025, la OPS alertó por el aumento de casos entre 2023 (11.202) y 2024 (66.184), con incrementos sostenidos en diez países, entre ellos Argentina.
En el país, 2025 fue el año con mayor número de casos desde 2020: se notificaron 6.830 sospechosos y se confirmaron más de 1.200, con 11 muertes, todas en menores de 2 años. La tendencia continúa en 2026: en las primeras 11 semanas epidemiológicas se reportaron 824 casos sospechosos, de los cuales 252 fueron confirmados.
Innovación, nuevas vacunas y tecnologías del futuro
La vacunación evita entre 3,5 y 5 millones de muertes anuales a nivel global, según la OMS y la OPS. Ambas organizaciones remarcan la necesidad de mantener coberturas superiores al 90% y cerrar las brechas de acceso, especialmente en poblaciones vulnerables.
Uno de los avances más relevantes es el desarrollo de vacunas combinadas, como las hexavalentes, que protegen contra seis enfermedades graves en una sola aplicación. Estas reducen inyecciones, mejoran la adherencia y ayudan a disminuir el número de niños con “cero dosis”.
También se consolidaron nuevas estrategias frente al virus sincicial respiratorio (VSR), responsable de cerca de 100.000 muertes y más de 3,6 millones de hospitalizaciones anuales en menores de 5 años. La OMS recomienda dos abordajes: la vacunación materna durante el embarazo y el uso de anticuerpos monoclonales de larga duración en bebés.
Juan Pablo Torres, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, destacó la experiencia de Chile a Noticias Argentinas: “Los resultados con nirsevimab fueron contundentes: las hospitalizaciones por VSR disminuyeron un 76–80% y las admisiones a Unidad de Cuidados Intensivos se redujeron cerca de un 85%, con 0 muertes en bebés inmunizados”.
En paralelo, la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe) remarcó el cambio de paradigma en el desarrollo de vacunas. Actualmente hay más de 900 vacunas en investigación, muchas de ellas destinadas a enfermedades sin herramientas preventivas disponibles, como VIH, tuberculosis, malaria, dengue, herpes, hepatitis C y algunas infecciones bacterianas.
Rosana Felice, asesora médica de CAEMe, explicó: “Una vez diseñada una plataforma y aprobada para una vacuna, se acelera el desarrollo de nuevas vacunas y se reducen los costos de producir a escala”, y agregó que tecnologías como el ARN mensajero abren nuevas posibilidades incluso para el tratamiento del cáncer.
FUENTE : PERFIL
