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Project Compass: cae la “Habitación Roja” del cibercrimen global que reclutaba jóvenes online

Una investigación internacional coordinada por Europol permitió desarticular parte de una red global de ciberdelincuentes que operaba en internet y tenía como principal objetivo a niños y adolescentes.

El operativo, denominado “Project Compass”, terminó con 30 personas detenidas y 179 sospechosos identificados en distintos países.

La investigación comenzó en enero de 2025 y fue impulsada por el European Counter Terrorism Centre, con la participación de agencias de seguridad de 28 países. Durante el proceso se identificaron 62 víctimas, y cuatro de ellas fueron rescatadas directamente de situaciones de abuso y presión digital.

 

Una comunidad criminal que opera donde están los jóvenes

 

Project Compass: Una red del cibercrimen que reclutaba jóvenes a través de la extorsión y la vulnerabilidad.
Project Compass: Una red del cibercrimen que reclutaba jóvenes a través de la extorsión y la vulnerabilidad.

La red investigada es conocida como “The Com” —abreviatura de “Community”— y funciona como una estructura descentralizada de ciberdelincuentes de habla inglesa que reclutan víctimas y colaboradores principalmente en espacios digitales frecuentados por jóvenes.

Los investigadores detectaron actividad del grupo en redes sociales, plataformas de mensajería, videojuegos en línea y servicios de streaming, entornos donde millones de adolescentes interactúan diariamente.

Según Europol, la red no funciona como una organización jerárquica tradicional, sino que se divide en subgrupos especializados en distintos tipos de delitos.

Entre ellos se encuentran:

-Offline Com, vinculado a vandalismo y conductas violentas.

-Cyber Com, dedicado a intrusiones informáticas y ataques de ransomware.

-SCom, centrado en la extorsión digital a menores mediante amenazas o manipulación psicológica.

De acuerdo con los investigadores, el funcionamiento del grupo sigue un patrón preocupante: los jóvenes son atraídos primero a comunidades digitales aparentemente inofensivas y luego presionados gradualmente para participar en actividades ilegales o situaciones de abuso.

El subgrupo “764” y la manipulación de adolescentes

Dentro de esta red, uno de los grupos más notorios es “764”, detectado por primera vez en 2021 en comunidades cerradas de internet.

Según las investigaciones, sus integrantes manipulaban a adolescentes para obtener material íntimo, que luego era utilizado para chantajear a las víctimas o compartirlo dentro de la red.

En abril de 2025 fueron detenidos dos presuntos líderes de esta estructura:

-Leonidas Varagiannis, de 21 años

-Prasan Nepal, de 20 años

Ambos están acusados de dirigir una red internacional de explotación infantil y enfrentan posibles condenas de prisión perpetua.

De comunidades online a ataques contra grandes empresas

Las investigaciones también vinculan a miembros de estas comunidades con ataques informáticos de gran impacto ocurridos en los últimos años.

Entre ellos se encuentran incidentes de ransomware que afectaron a empresas británicas como Marks & SpencerCo-op y Harrods en 2025, además de intrusiones en sistemas de casinos de Las Vegas en 2023.

Este fenómeno recuerda a otros casos recientes protagonizados por comunidades de jóvenes hackers organizados en foros y chats privados. Uno de los más conocidos fue el grupo Lapsus$, relacionado con intrusiones contra empresas tecnológicas como MicrosoftNVIDIA y Samsung.

Las investigaciones demostraron que, en varios de estos episodios, los responsables eran jóvenes que habían sido captados dentro de comunidades digitales donde el delito se mezcla con desafíos, presión social y búsqueda de reconocimiento.

Una “Habitación Roja” del cibercrimen

Algunos analistas comparan este fenómeno con estructuras de captación que aparecen incluso en el cine.

Un ejemplo es el programa ficticio Red Room, mostrado en la película Black Widow, donde jóvenes son reclutados desde temprana edad y entrenados para convertirse en agentes altamente peligrosos.

Aunque se trata de una historia de ficción, el paralelismo resulta inquietante: algunas comunidades criminales online también identifican jóvenes vulnerables, los atraen a entornos cerrados y los empujan gradualmente hacia conductas cada vez más extremas.

El nuevo frente del delito digital

Este caso vuelve a poner en evidencia un problema que crece silenciosamente en internet: las redes criminales ya no solo buscan dinero o datos, también buscan reclutar personas.

A diferencia de las organizaciones tradicionales, estas comunidades se expanden en espacios donde los adultos rara vez miran: chats de videojuegos, servidores privados, grupos cerrados y plataformas donde miles de jóvenes pasan horas cada día.

En esos entornos, la frontera entre socialización, entretenimiento y riesgo puede volverse difusa.

Y en ese territorio, donde la identidad muchas veces se esconde detrás de un alias o un avatar, las redes criminales han encontrado una forma inquietantemente eficaz de captar a su próxima generación.

Encargada de ciberseguridad en Tribuna de Periodistas

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