“Vida y obra de Frida Kahlo” desembarca en Buenos Aires

La esperada exposición inmersiva “Vida y obra de Frida Kahlo”, la segunda con este tipo de tecnología que desembarca en Buenos Aires luego de la de Van Gogh, abre al público el viernes en el CEC Centro Convenciones de Buenos Aires, con un recorrido emotivo a través de cientos de obras que buscan “dar una voz diferente a Frida, revisar su figura desde otra mirada y no desde la narrativa popular del dolor y el sufrimiento”, dice la directora creativa de la muestra, la española Carla Prat, a Télam, durante una recorrida por el espacio.

“Creemos que siempre se habla de Frida desde la narrativa del dolor o de la tragedia y nos gusta pensar que le podemos dar una voz diferente, otra mirada que tiene más que ver con reforzar su inteligencia, su trayectoria artística, su éxito en vida, el rol que ocupó en su época. Además, es la única muestra inmersiva en el mundo dedicada a una mujer pintora”, enfatiza Prat durante una visita junto a Télam a la exposición, donde se ultiman detalles del montaje de cara al viernes, el día inaugural.

Al costado de la Facultad de Derecho, sobre la Avenida Figueroa Alcorta, y justo enfrente de la salida del subte H, se encuentra la puerta de acceso al inmenso CEC, antiguo “Centro de Exposiciones”, que alguna vez supo albergar, por ejemplo, a la Feria del Libro y que ahora ostenta en el subsuelo, bajando por unas escaleras, la sala de 1.600 metros cuadrados que invita a adentrarse en el universo de la mexicana más icónica.

Todo es azul apenas cruzar los portones de acceso a la exhibición, en el ingreso de la muestra, en homenaje a la casa homónima de Coyoacán donde la artista nació, vivió, pintó y murió, la misma vivienda donde estuvieron durante más de 40 años encerrados -por indicación de Diego Rivera- sus diarios personales, entre otros objetos. Son justamente esos diarios los que han sido utilizados por Prat para hilar lo más destacado de su vida y obra: “Ella no lo usa como un diario personal como lo entendemos, es más un sketchbook, donde de repente se describe, o dedica un poema a Diego, o se dibuja a sí misma con la pierna rota. No es un lugar donde ensaya las obras que va a pintar, ni nada del estilo ‘querido diario’; es más bien un ejercicio casi de pensamiento automático”, describe la directora artística.

Algunos murales que remiten a la historia de Frida dan la bienvenida en la exposición que propone un itinerario por diferentes salas que van acercando, desarmando, la figura de la pintora: en la primera, algunos cuadros enmarcados muestran reproducciones de las páginas del diario de Frida, por ejemplo, con muchos colores se puede ver a diversos animalitos que bailan en ronda, en la página 39 de su diario bajo la leyenda “Danza al sol”. Luego, en la sala siguiente se puede ver un espejo de cuerpo completo se ubica debajo de dos hileras de palabras, con letras plateadas, con las que la pintora se identificaba a sí misma: Frida, Frieda, Freón, mujer, comunista, bailarina, revolucionaria, inteligente, caminante, libre, esposa. “Aquí jugamos un poco con estos adjetivos, la idea es que tu te reflejes en ella. Evocar estas palabras que ella misma se daba y que le daban, que la contextualizan”, señala Prat.